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SOCFOCLETO, nacio en Paita (Perú), es el más prolífero y el mejor humorista que ha tenido la lengua castellana hasta la fecha, entre sus destacadas creaciones tenemos:

MUERTA: Mujer que dejó de hablar para siempre
MAGO: Empleado público que se las arregla para mantener a su familia hasta el fin de mes.
PADRINO: Seudónimo que usa el padre de la criatura para estar presente en el bautizo.
SANTA: Mujer que vive rezando para que el marido reviente de una buena vez.
TIO: Proveedor indispensable de primas para contribuir al desarrollo sexual de sus sobrinos.
CURA: Personaje que con sotana es normal, pero que con fulana es un escándalo.
APÓSTOL: Personaje bíblico que apostó por Jesús y ganó.
MUJER: Carne cruda envuelta en ojos de pecado inmortal.
IMPRECACIÓN: Comentario que hace el cura cuando el bebé le orina las manos al bautizarlos.
CORVA: Parte de la rodilla femenina susceptible de acoplarse al hombro masculino en circunstancias de alta emotividad.

Amorcito, ¿Qué podemos regalarle a tu mamá...?
Será un nieto, porque dice el doctor que estoy de cinco meses.

¿Qué raro tu abuelo, Enrique... diez años viviendo frente a la iglesia y nunca viene a oír Misa....! ¿Es ateo...?
No, es sordo.

Madre, lo mejor que puede ponerse en lo de su mano es un curita...
¡¿Un curita... Dios mío, qué ha dicho usted... blasfemo...!?

¡Mamá, me muero... estoy con barriga y mi papá no lo sabe...!
¡Estamos en la misma, hija...!

¿Cómo, este jorobadito está en la universidad...Y qué estudia?
Derecho.

Mamá, ¿Mi papá es general de división...?
No, hijita, de multiplicación... porque ya te ha hecho diez hermanos

¡Francamente no sé que hacer, Panchita, en mi casa hay mil pericotes y no tengo manera de exterminarlos...! ¡Lo mismo acá, Tita... pero es que hay tanta corrupción en todas partes...!

La soledad consiste en estar con alguien que no está.
El porvenir no es sino el horizonte de la vida.
Cuando una secretaria sale embarazada todos saben de quién es la criatura.
La sombra es el Otro Yo de la Luz.
El Perú padece de anonimia porque las cosas que pasan aquí no tienen nombre...
El insomnio es la gratificación que nos da la vida para vivir más...
Al año del velorio las viudas pueden entrar en estado de cama.
En el deporte del amor las mujeres siempre nos ganan por un cuerpo.
La lealtad nunca toma pasaje de ida y vuelta.
Sí, el fósforo es un palito insignificante, ¡Pero tiene una cabeza!.
La inteligencia es el faro de la oscuridad en que vivimos.
El “¡Más allá!” es para los que nos pisan cuando hacen cola.
El olvido es la más dolorosa forma de recordar.
La verdad es que todo el mundo miente...
El sepelio se produce cuando alguien se peleó con la vida.
¿Y para qué existe un tenedor de libros si no hay nada que trinchar?.
Si usted quiere montar a una mula y no se deja, es porque ella esperaba otra cosa.
El amor mudo es el de la mujer primeriza; el amor a gritos es profesional.
Después de almorzar la cama es la balsa de la siesta.
Me gusta la sangre porque siempre está en vena.
El cisne duerme sobre un colchón de plumas.
La vida moderna no nos deja tiempo ni para no hacer nada...
La vida no tiene lógica... Casi todas las mujeres malas son buenísimas...
Limpiar calzado no convierte a nadie en hombre ilustre...
¡El dedo gordo no enflaquecerá jamás!.
Para el enano es imposible tener una larga vida...
La esperanza vive y muere en el horizonte.
La lluvia se produce cuando Dios deja el caño abierto.
El rayo es la rúbrica del trueno.
Las raíces son árboles que quieren crecer para abajo.
Nadie, en la China, conoce la comida China del Perú.
Quien mucho pregunta es porque nada sabe.
A los viejos nunca se les debe hablar del ayer sino del anteayer.
La viudez consiste en haber perdido el amor propio…
La intuición no se equivoca sino cuando falla.
La mujer es un enigma que seguimos sin descifrar.
Los relojes viven atrasados cuando las agujas no hacen el amor a las doce del día.
Los gatos creen que el violín es su papá.
En el eco no se puede confiar porque siempre repite lo que oye.
La X es una H con cinturete.
El peor vicio de los curas es la virtud.
Yo no creo en los ángeles sino en los Angell, que deben estar, casi todos en el purgatorio, por lo menos.
Nadie conoce a nadie porque la gente cambia de minuto en minuto.
Dios hizo el árbol de la vida, del bien y del mal... y después hizo a los carpinteros.
La Y es un monumento a la V.
Según las mujeres el hombre es un insecto que habla...
La yuca insiste en decir que no.
Los recuerdos, felizmente, mueren antes que nosotros.
En plena adultez, cada minuto que pasa es como un kilo que pesa...
     DON PLATITOS ( Miguel Nole Carrasco)
En una ocasión, la esposa de don Miguel Nole, comenzó a orinar en demasía, fuera de lo normal. Todas las noches se levantaba infinidad de veces para dirigirse al baño, irrumpiendo permanente el sueño profundo de su marido, hasta que un día, molesto Platitos le dijo:
- Estas meando a cada rato, así que hoy mismo te vas a Piura para que te hagas ver con el médico.
La esposa, cumpliendo con la recomendación de su marido, viajó a Piura y se entrevistó con el especialista. Hechos los análisis el galeno le diagnosticó su mal: diabetes, es decir, tenía en su organismo exceso de azucar. El médico le recetó algunos medicamentos y una dieta estricta.
De regreso al Puerto le informó a su esposo de los resultados de la consulta, en los siguientes términos:
- Estoy mal, tengo diabetes.
- ¡Que mierda es eso! - dijo platitos-
- El médico dice que tengo mucha azúcar.
- Y no te dijo si la azúcar que tienes es BLANCA O RUBIA?

En una ocasión comenzaron a morir gente muy conocida y querida en el puerto. Era el tema obligado de las conversaciones de los paiteños. Para cerrar la racha de fallecidos, dejó de existir el popular jugador de fútbol "Vaquita". La noticia se expandió como polvora por todo Paita, generando consternación y tristeza.
Ese día nos encontrabamos con la gallada sentados en una banca en la Plaza de Armas, frente al Municipio, conversando precisamente de este suceso. en ese instante hizo su aparición el popular Platitos, con un semblante de amargura y con indicios de haber llorado por la muerte del amigo. De súbito, nos dijo: ¡Puta madre, que pena, se están muriendo paiteños que nunca antes se habían muerto...!
Don Miguel Nole era un eficiente estibador. En una oportunidad sufrió un fuerte golpe en la cabeza, siendo conducido de emergencia al Hospital Las Mercedes, allí el médico que lo trató le expidió un certificado, donde le ordenaba descanso domiciliario por enfermedad.
Cuando le dieron de alta y se retiraba del hospital, leyó el certificado médico y se fué de risa. Se dijo parab sus adentros: "Estos médicos están hasta las huevas". Comenzó a caminar con dirección a su casa y de paso por la Plaza de Armas se acercó al grupo para decirnos:
A ver tu "Nayito" (Leonardo Chanavá Duque) léelo para que se den cuenta de las cojudezes que dice. Le dí lectura al documento en voz alta para que todos escucharan:
"Que el señor Miguel Nole Carrasco, mientras cumplía la faena laboral inherente a su cargo de estibador sufrió un golpe en la ceja izquierda ocasionándole una herida CONTUSA. Por lo que se le recomienda tres días de descanso...
- ¿Que te parece, lo que escríbe este cojudo? - comentó platitos -
- Esta bien lo que dice - le dijimos -
- Cómo va estar bien. Ustedes también están hasta las huevas.
- Por qué?
- Porque la herida no ha sido hecha CON...TUSA, sino con un fierro.
Platitos y "Hermosa"(Félix Salazar Gómez), fueron vecinos cuando existieron los canchones. (Los canchones eran viviendas comunitarias que desde el año 1919 daban albergue a quienes se les había quemado sus hogares a consecuencia de la peste bubónica).
"Hermosa" era dueño de un camión y el día menos pensado "Platitos" llega ebrio a su hogar y sacando de su bolsillo una cajita de fósforos, se dirigió al camión y prendiendo una y otra cerilla, decía: "Hay que quemar este carro viejo". "Hermosa" enterado de lo que estaba ocurriendo salió en defensa de su vehículo y entre ambos se armó un tremendo alboroto.
"Hermosa" al día siguiente sentó la denuncia ante la autoridad competente y ambos fueron a parar en manos del Juez de Paz, que era Don Carlos Ginochio Sanchéz. El Secretario del Juez, Arturo Rojas Cruz da inicio a la acción judicial.
Como en todos los casos, se establecen las generales de ley entre los litigantes, correspondiéndole el primer turno a "Platitos", interrogándolo el señor Juez, de la siguiente manera:
- ¿Su nombre?
- Me llamo Miguel Nole Carrasco.
- ¿Su nacionalidad?
- Soy peruano.
- ¿Su edad?
- Tengo 25 años.
- ¿Es casado o soltero?
- Soy casado.
- ¿Cuántos hijos tiene?
- Tengo 4 hijos.
- ¿Usted es católico, apostólico y romano?
- No señor Juez. Yo no soy católico, ni apostólico, ni tampoco romano.
¡ Yo soy ..... Estibador !.

     EL VELO DE LA NOVIA
Cuentan que en el barrio de Puerto Nuevo, un joven pescador llamado Evaristo se enamoró locamente de una dama de Tamarindo, de nombre Jacinta. Hasta que llego el momento, que conjuntamente con sus padres viajaron a ese pueblo para pedir la mano de la novia. Realizada la reunión convinieron llevar a efecto el matrimonio en la Iglesia San Francisco de Paita.
Llegado el día, la novia vestida de blanco, con gorro de bordes rojos y un velo que cubría su rostro, como era de costumbre en aquella época, se dirigió con sus padres a la estación del ferrocarril para trasladarse al puerto de Paita, donde su novio impaciente los esperaba.
En pleno viaje, a Jacinta se le ocurrió sacar la cabeza por la ventana del tren. Un fuerte viento se llevó el velo, la novia desesperada por la pérdida de esa prenda, que consideraba indispensable para la boda, comenzó a llorar de manera desconsolada, los familiares tuvieron que intervenir para tranquilizarla. Así llegaron a la estación del puerto. De allí se dirigieron a pie a la iglesia ubicada en la Plaza de ARmas.
Cuando llegaron a la puerta del templo, el novio con su mejor pintica almidonada la estaba esperando. Jacinta aceleró el paso, lo abrazó y empezó a llorar, Evaristo preocupado le preguntó:
- ¿Por qué lloras tanto?
- ¡El velo, quiero mi velo! - le respondió Jacinta - El novio sorprendido se limitó a decir:
- Que velo, ni que velo, primero nos casamos, antes no.
- Quiero mi velo - le imploró Jacinta -
Los padres intervinieron para consolarla. No obstante, Jacinta continuaba en la misma cantaleta. Evaristo desesperado y sin saber que hacer, optó por una solución práctica. Tomó de la mano a la novia que seguía llorando, la condujo detrás de uno de los portones de la iglesia y le dijo: ya no llores Jacinta. Te voy a dar gusto y bajándose el pantalón le hizo ver su miembro viril.
Aquí lo tienes ¡VELO! Pero rápido que el cura nos está esperando.
Jacinta nunca en su puta vida había visto un pene de esas proporciones y de inmediato dejó de llorar. Y en silencio se dejó conducir como una mansa paloma al altar, realizándose el matrimonio, sin el velo de la novia.

     JESUS VASQUEZ DE PAITA (Por OTANCHA)
A nuestro amigo Jesús Vasquez Palomino "Quilluza" lo molestaban con la cantante y Reyna de la Canción Criolla, pese que entre ellos no existía ningún parecido, ni en físico y menos en la voz. No obstante, era objeto de bromas por la similitud del nombre y apellido.
Hasta que un día viajó a la ciudad de Lima, por asuntos familiares. Después de permanecer algún tiempo en la capital de la República, emprendió el retorno en la empresa de transporte Roggero.
Parece que la encargada de la venta de los pasajes se percató que el nombre de Jesús Vasquez aparecía en la lista de pasajeros. Y de inmediato le comunicó a un amigo periodista, haciéndole ver, que la "Señora y Reyna de la Canción Criolla", viajaba de incognito a la ciudad de Piura.
Minutos previos de la partida, se hicieron presentes el periodista y un fotógrafo. De manera apresurada subieron al omnibus. Comenzaron a mirar a todos los pasajeros y no daban con la cantante. Defraudados por su infausta gestión y levantando la voz preguntaron:
- ¡Hay alguien de los presentes que se llame Jesús Vásquez!
El gordo "Quilluza", que se encontraba sentado en el penúltimo asiento del bus, se puso de pie y levantando la mano respondió: ¡Yo soy Jesús Vásquez!
Todos lo miraron con sorpresa. Algunos se mataron de risa. Otros no salian de su asombro. Y los periodistas lo mandaron a la m...